Necromántico...hacia la tierra
Sentía
que tu raíz
de barrio embravecido
corría dispersa
por mis hojas
retomaba a jirones amarillos
del humo cancerígeno
el desengaño,
la gris travesía,
el espiral
hacia la tierra
como si todavía
la balacera fragmentada
del verso
no te retuviera
hacia abajo
quijada aerostática al suelo
manos crucificadas a la espalda
ese silencio de árbol decretado
sobre aquel romance sórdido
del poeta y la poesía
como si tampoco
te entendiera la muerte
y juntas te esquivaramos
desalentadas
en cada tropiezo,
cada esquina,
cada bocanada
como si no te rindiera
siempre,
después de las doce,
este continuo
homenaje póstumo
como si no fuera cierto
que deposito puntual
en la tumba de turno
la ofrenda adeudada:
el llanto ahuecado
el réquiem de los árboles
tu polvareda verde
ese mapa apresurado
de tu hisla-dinosaurio
y sus huesos agigantados
como si (me) hubiese roto
como si (se) hubiese roto
ese trámite evidente,
el pacto ancestral
entre la desmemoria de mis muertos,
inoportunos-pesados-tersos,
y aquellos pajaritos
desauciados por el frío
como si derrotaras
la coartada silenciosa,
el exilio compartido
y regresaras
pospuesto
El recuerdo
es una boca suelta
preñada de plumas
y aves de rapiña
quen medio del parto,
a voladas,
lacera la palabra
resistencia
Horita,
te oí desde afuera
mascullabas pisotones
en estribillos de servilleta
reciclada
y la diatriba sucia de la tinta
obligó
a plantarnos de cabeza
pa' que esta vez
fueran los pies
los que besasen
la carroña


